Mark Shuttleworth ha publicado en su blog una entrada donde propone a las principales distribuciones del panorama GNU/Linux (concretamente Mark cita a Debian, Red Hat Enterprise Linux y SUSE Linux Enterprise Server) fijar un intervalo de 2 años entre sus respectivos lanzamientos principales, además de unas interesantes reflexiones sobre el estado actual de la relación entre Ubuntu y Debian (de la cual desciende la distribución de Canonical).

Según Mark, la propuesta de sincronizar los lanzamientos principales cada 2 años está basada en la idea de que este lapso de tiempo representa un compromiso entre estabilidad y soporte hardware. Una idea que Canonical lleva aplicando desde su fundación, liberando sus versiones LTS (teóricamente las más estables) cada 2 años.

Quiero matizar que Mark Shuttleworth deja completamente abierta la participación en esta iniciativa, y aunque en principio el llamamiento va dirigido a las principales distribuciones del mercado (fundamentalmente a Debian), la puerta está abierta a todos los sistemas GNU/Linux existentes. De hecho no existe ningún compromiso vinculante en esta llamada, si no que Canonical anima a la participación y el debate activo sobre esta cuestión.

Of course, we’d also like to have more distributions at the table. There’s no binding commitment needed – collaboration is opportunistic. But without participating in the conversation one can’t spot those opportunities! If you represent a distribution and are interested, then please feel free to contact me, or Matt Zimmerman, or anyone on the Debian release management team about it.

I think this is a big win for the free software community.

De todas formas, esta propuesta no es nueva. Desde hace ya algún tiempo, Mark Shuttleworth está intentando alinear formalmente los lanzamientos de Debian con el calendario de desarrollo de su distribución, y aunque actualmente existe cierta colaboración entre los desarrolladores de ambos sistemas, este hecho todavía no ha sucedido.

Aun así, desde hace bastante tiempo Mark Shuttleworth viene señalando que si ambas distribuciones pudieran trabajar de forma sincronizada, es decir, utilizando las mismas versiones de los diferentes subsistemas principales que componen Ubuntu y Debian, se conseguirían grandes beneficios prácticos, ya que los desarrolladores de ambas distribuciones podrían caompartir parches para una misma versión subyacente.

Mark es consciente de que las fechas de liberación de Debian y las versiones LTS de Ubuntu no tienen porque coincidir de forma exacta, ya que las prioridades de cada desarrollo son distintas. Ubuntu es una “locomotora” con un ritmo periódico de lanzamientos a cumplir, mientras que Debian siempre ha tenido como objetivo entregar al usuario un sistema operativo totalmente estable, y en ocasiones, este requisito va ligado al hecho de no poder fijar fechas concretas para la liberación de sus versiones.

Por otra parte, Mark opina que, al margen de ese posible sincronismo entre los lanzamientos de Debian y Ubuntu, es totalmente natural que en determinadas ocasiones ambas distribuciones no estén de acuerdo a la hora de usar un determinado kernel en particular, X, componentes, etc. Además, matiza que la idea de esta iniciativa no es imponer el uso de ninguna versión de algún paquete a Debian, si no que la idea va encaminada a encontrar oportunidades y realizar un mejor trabajo a la hora de incorporar versiones tempranas de software en ambas distribuciones.

Personalmente creo que el comunicado de Mark puede interpretarse desde dos puntos de vista:

  • Por una parte, algunos pensarán que esta iniciativa solo persigue beneficiar los intereses de Canonical, cuya distribución estrella se nutre del código implementado por los desarrolladores de Debian.
  • Por otra parte, también podemos pensar que las palabras de Mark representa un llamamiento a la colaboración, el ideal en que se fundamenta el Software libre.

En cualquier caso, supongo que la mayoría de vosotros coincidiréis conmigo en que si las principales distribuciones Linux “remaran” de forma sincronizada, se obtendrían beneficios prácticos significativos: Mayor uniformidad y compatibilidad entre paquetes de software, y lo que es más importante, una colaboración más efectiva entre los desarrolladores de distintos sistemas.

Más información | Blog de Mark Shuttleworth

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